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La indumentaria tradicional

GENERALIDADES

El traje regional, responde en su origen y antes que el afán de generalización le reste individualidad y gracia sencilla, a un ansia íntima de belleza. El vestido popular, como las danzas populares y la cerámica, pueden considerarse como una manifestación artística de nuestra raza; lleva en sí el germen de un sentimiento estético, ingenuo y candoroso si se quiere, pero no por ello desprovisto de importancia como elemento de estudio tanto como fuente de inspiración.

La transcendencia del arte del traje ha sido reconocida en todo tiempo, y el vestido popular, sobre todo en un país tan ricamente dotado como el nuestro (atendiendo a la diversidad de caracteres nacionales) de elementos artísticos, adquiere nueva importancia si se le considera desde el punto de vista del ritmo y la línea. Cada provincia, o al menos, cada región de España, ha interpretado a través del traje y en épocas distintas, su concepto de estos tres factores de belleza.

Traje tradicional huertanoPasando a otra cuestión, la forma y diversos aditamentos del traje vienen determinados por un factor principalmente climático.
Aunque el organismo humano está bien protegido contra las temperaturas extremas, es preciso evitar el ardor de ciertos climas o la frigidez de otros, las diferencias que imponen las estaciones, los días, las noches y los accidentes atmosféricos que se suceden, variando pues las diversas condiciones en que se encuentra situado el organismo.

Añadamos a esto, la necesidad humana de trasladarse sobre la superficie del terreno, hacen necesaria la protección de una superficie delicada como es la piel, contra aguijones, zarzas, piedras, jarales, etc.

Eso es en cuanto a una serie de circunstancias a las cuales no podría sustraerse. Más hay una serie de motivos que obligan al hombre a adornarse (vestirse), colmando con ello sus aspiraciones estéticas y sus conveniencias morales.

LOUIS BORDEAU dice en su "Historie del´habittement et de la parure": " ....la afición a los adornos es innata en el hombre, y cara a su vanidad. Los mismos animales no son extraños a ella, ya que la naturaleza ha cuidado de adornarlos con elementos decorativos, con vivos colores, sobre todo en determinadas épocas...... ".

La coquetería humana no se conforma con ser como los animales, y además de adornarse para atraer la curiosidad del sexo contrario, lo hace porque en ella se encierra una parte de ideal, y su desarrollo está en razón de la capacidad de satisfacerse. "El hombre es un animal que gusta adornarse" (SÉNECA).

Esta afición ha contribuido en gran parte a la creación del vestido, pues en sitios donde no es preciso usarle por una serie de factores, no se ha prescindido de él por el solo afán de embellecerse. SACHETTI dice que hay mujeres capaces de enmendar la obra de la Naturaleza, y BORDEAU señala que en los hombres también existe una vanidad, aunque más mitigada.

Por último, restamos señalar una última causa: el sentimiento del pudor, sentimiento que ha sido complicado cada vez más por la civilización, y desde el taparrabo puro y simple, se ha pasado a las complicadas vestimentas de hogaño.

Resumiendo: han concurrido pues a imponer al hombre la obligación de vestirse, por una parte, las necesidades materiales y por otras las exigencias estéticas y del sentimiento moral.

El hombre, -dice PLINIO- es el único animal que es lanzado desnudo sobre la tierra desnuda, y su piel fina y delicada le hace vulnerable en todos sus puntos, y la aplicación de las pieles, plumas, conchas, lanas, etc., con que aparecen cubiertos los demás animales, ha de hallarla el hombre en el traje que ha creado para suplirlos.

Después de crearlo, el hombre fue perfeccionando el traje, utilizando para ello todos los recursos que el mundo podía ofrecerle, y disponiéndolos según las exigencias del clima o de la estación, y aún de las condiciones de su gusto, o los caprichos de su fantasía.'

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