Puro folclore a pie de calle

festivl 2016 1 20160918 1197869713Cientos de ciezanos se congregaron este sábado en el Paseo para ver el desfile de los grupos participantes en el 28 Festival Internacional de Folclore en el Segura. Se dieron todas las condiciones para ver un pasacalles espectacular: danzas tribales africanas, coloristas coreografías colombianas, alegres bailes balcánicos y la célebre 'Jota de Cieza'. 

 

En el tercer fin de semana de agosto Cieza se llena de color y ritmo con la celebración de este tradicional certamen. Y es que, desde hace 28 años, el estío ciezano cuenta con un atractivo más que sumar a la lista: el folclore. El Festival Internacional de Folclore en el Segura, que comenzó este viernes y se prolongará hasta este domingo, atrae a cientos de aficionados. También ofrece a ciezanos y visitantes la posibilidad de disfrutar de los grupos invitados sin necesidad de asistir al Auditorio Gabriel Celaya. Sin duda, sobran excusas para no ejarse llevar por él.

Hay certámenes de este tipo que por mucho que el presupuesto se empeñe en ponerles obstáculos siempre brillan de manera especial. Es el caso del evento organizado por el Grupo de Coros y Danzas de Cieza que, con una ajustadísima financiación, siempre conquista al público. Su mercadillo de los pueblos, su Homenaje a las Naciones, sus actuaciones gratuitas como las del Hospital de la Vega-Lorenzo Guirao y la Residencia de Ancianos Mariano Marín Blázquez y, sobre todo, su impecable organización, se encargan de ello.

Ofrece, entre otras propuestas, un desfile de los grupos participantes como el que tuvo lugar este sábado por la tarde, con salida desde la plaza de San Juan Bosco y llegada a la Esquina del Convento. El Ballet Folclórico Nacional Jaime Orozco (Colombia), el Ballet Folclórico Simyonov Druzhba (Serbia), Themba Njilo Foundation South African Folklore Dance Ensemble (Sudáfrica) y el Grupo de Coros y Danzas de Cieza deleitaron a los espectadores vibrantes de música y ritmo.

A cada paso que daban, de sus rostros salía una sonrisa, una mirada cómplice hacia el público, un gesto de simpatía que sólo abandonaban momentáneamente cuando el grupo se detenía y formaba un corro para actuar. Para muchos espectadores será imposible borrar de su recuerdo ese inolvidable momento, cuando los bailarines sudafricanos ataviados con una escasísima indumentaria ejecutaron uno de sus bailes tribales, entre gritos de júbilo y aplausos dirigidos a ellos.

 
 

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