Jesús Saorín: "Podemos estar orgullosos de lo que hemos hecho durante 70 años" Print
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Friday, 23 November 2012 00:00

edificio 1 20121202 1309141721El folklore local no sería lo que hoy es sin la labor casi heroica de los que abrieron camino a comienzos de la década de los cuarenta del pasado siglo XX: los Coros y Danzas de Cieza.

Cuando en 1942, María Gómez (1911-2005) fundó el grupo como parte de la Sección Femenina, lo más seguro es que no imaginara que su contribución rescataría para siempre la vigencia de las tradiciones ciezanas.

"Personas ilusionadas y con mucho corazón. Son las personas las que han hecho posible la unión. Trabajamos como una piña. El que entra no se quiere marchar. Somos una gran familia". Es la respuesta que ofrece Jesús Saorín, director del Grupo de Coros y Danzas de Cieza, a la pregunta de cuál es el secreto de un colectivo que se ha convertido en el mejor embajador del municipio y que desde sus inicios ha contado con el reconocimiento nacional e internacional. Todos estos argumentos han hecho posible celebrar hoy su 70 aniversario.

Está a punto de cumplir 54 años, de los que más de la mitad los ha pasado junto a sus compañeros de baile exhibiendo el rico folclor murciano por los escenarios de medio mundo. Desde que empezó colaborando con el grupo, aún de joven con 14 años, a Saorín le ha dado tiempo a hacer de todo. Él representa a muchos ciezanos a los que la jota es la música de sus recuerdos, la que circula por su sangre y por su memoria. "A lo largo de este tiempo se ha conseguido recuperar gran parte de las músicas, canciones y danzas de Cieza, así como investigar sobre las tradiciones más antiguas".

Encima de los escenarios, en las misas huertanas en honor a San Bartolomé o en las fiestas populares, es donde el veterano grupo folclórico ha vivido sus momentos de mayor efervescencia. También ha cimentado buena parte de su éxito en festivales nacionales e internacionales, a los que ha teñido de su inimitable sello. Y es que su gran talento creativo ha sido determinante para abordar la interpretación de todo tipo de bailes regionales. Una extraordinaria labor que tiene asegurada su continuidad gracias a la Escuela Municipal de Folclore, creada en 1989.

Contra viento y marea, los Coros y Danzas de Cieza han sabido esquivar en cierto modo los males que aquejan a los colectivos culturales. "Desde que nos constituimos como asociación en 1976, todos los gastos han sido costeados por los socios. Mantenemos una matrícula de alumnos muy alta en la escuela y el festival internacional funciona. Siempre hemos procurado hacer bien las cosas", explica Saorín, quien se siente un privilegiado como el resto de sus compañeros: "Somos una gran familia, tenemos una afición que nos apasiona, hemos viajado por el mundo y conocido a muchas personas".

Convencido de que las coplas y los bailes de antes tienen la capacidad de engarzar con los nuevos tiempos y los nuevos públicos, Saorín echa la vista atrás y se asombra más que nadie al comprobar que estas siete décadas de historia han sido extraordinarias. Al repasar la trayectoria, recuerda la contribución de las más de 700 personas que han pasado por la formación, y se detiene en su deuda imperecedera de gratitud hacia María Gómez Pérez y Carmelo Gómez Templado.

Ahora, con la ventaja de poder mirar hacia atrás con más perspectiva, se da cuenta de por qué los Coros y Danzas de Cieza, allá por donde van, triunfan entre el público. Los tres momentos "más memorables" de la trayectoria del grupo los sitúa Saorín en la gira por Hispanoamérica emprendida de octubre de 1949 a marzo de 1950, la audiencia con el papa Juan Pablo II en 1987 y la gira por China en 2005.

El mayor reto para el director ha sido, sin lugar a dudas, "rescatar a lo largo de todo este tiempo dieciséis danzas, todas de la comarca de Cieza, conservando su propio aire y autenticidad, desde següidillas hasta jotas, pasando por malagueñas y fandangos, así como cinco variedades de vestuario femenino y 4 de vestuario masculino, en lo que respecta a la indumentaria tradicional de Cieza, de los siglos XVIII y XIX".

Admite que cuenta los días, las horas y los minutos que faltan para la apertura del Centro Municipal de Folclore, que ocupa el solar de 255 metros cuadrados de la antigua Escuela Municipal de Música en la calle Empedrá. En palabras suyas, "será una gran día para todas las personas que han pasado por el grupo a lo largo de su historia, pues han luchado durante mucho tiempo por el folclore en Cieza", y no oculta su satisfacción porque "gracias a la construcción de las nuevas instalaciones, se respirará folclore por sus cuatro costados".